Eres mi inspiración secreta, aquella musa inalcanzable que aflora los sentimientos más abstractos de esta alma desolada. Tocarte sería uno de los más exquisitos placeres que la vida me pudiera entregar. Al intentarlo tú te alejas, cual ave enjaulada que retoma su vuelo. Te veo ir y una angustia terrible se apodera de mi entera.
Quisiera tener el valor suficiente para poder hablarte y contarte todo esto que siento, ¡pero no! No quiero destruir esta sensación que me asfixia, pero al mismo tiempo, tan hermosa que provocas en mí.
Quizás es solo una ilusión, una imagen tuya que mi mente creo simplemente para tener a quien susurrarle algunos de mis versos escondidos. Sólo espero que algún día dejes de ser tan esquivo y te percates de esta admiradora perdida y desquiciada. Por el momento, solo me conformaré con observarte lejana esperando que en un descuido se te escape una sonrisa con mi nombre.
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