jueves, 2 de mayo de 2013

Aquello llamado libertad

Como siempre, los seres sin rostro caminaban silenciosos, continuando con su patética monotonía igual que ayer y mañana. No miran a ningún otro lugar, solo se concentran en lo vano e inútil que en sus pequeñas mentes siempre inculcaron. Nunca se fijaron en esos dos seres, que tomados de la mano se sentían sin cadenas y dueños del mundo, porque sabían que la libertad estaba dentro de ellos mismos. Sin importar los prejuicios, las leyes, las miradas. En ese paisaje único e inventado solo existían ambos, dentro de su burbuja perfectamente polarizada. Cada objeto pintado de un alegre color arcoiris los hacía pensar que el mundo real no estaba tan mal como creían. 
En ese momento mágico en el que estos dos enamorados disfrutaban del éxtasis pleno de su compañía, un pedazo de la burbuja en la que se encontraban se rompió y lograron observar lo que por tanto tiempo ignoraron. Era un caos total; un paisaje gris y desolado que solo dejaba al descubierto el poco cuidado y la mezquindad con la que todos debían convivir. Estos dos amantes se dieron cuenta del error que cometieron al encerrarse en ellos mismos y no ayudar a su prójimo, ignorando a sus hermanos, creando fronteras que jamás existieron y apoyando el individualismo que promueve el capital. Desde ese día estos dos seres se prometieron ayudar a todo aquel que lo necesitase y con una brocha llena de colores pintarían sus vidas para que de una vez por todas descubrieran por fin eso tan lejano que alguna vez les contaron… Aquello llamado libertad.

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