jueves, 2 de mayo de 2013
El sueño
Estaba ahí, apoyado en un poste de alumbrado público, esperando quién sabe qué. Con una rudeza atractiva fumaba su cigarrillo y exhalaba el humo por la comisura derecha de su boca. Entrecerró los ojos para observar algo cerca de mí, no estaba segura de qué. Demoré un par de minutos en notar que estaba congelada, parada como una boba al otro lado de la calle mirándolo sin ninguna vergüenza. Él me regaló una sonrisa. Sus dientes perfectos me hicieron sonrojar. Cerré los ojos fuertemente y en ese momento, desperté
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