Imaginate encerrado en tu casa sin nada que hacer y tu única entretención es mirar al gato lavarse u observar a las hormigas caminar... cuando de repente, casi por arte de magia, la inspiración llega a ti. Por fin te animas a hacer ese "algo" que dejaste abandonado hace meses. Te levantas de tu patética posición vegetal y corres raudo a encontrar ese "algo" que vas a hacer. Pero de repente te topas con tu agenda y te das cuenta que tienes miles de cosas urgentes que terminar. Agachas la cabeza sumiso, olvidas tu "algo" y resignado te pones a trabajar.
¿Cómo se supone que encontraré la felicidad si ni siquiera me dejan buscarla?
No hay comentarios:
Publicar un comentario