jueves, 2 de mayo de 2013
Tanta mierda en mi cabeza y yo aún en pie, conteniendo, aguantando, resistiendo, ocultando, con miedo a gritar y que se rían de mi estupidez, se burlen de lo que siento y me digan que no soy normal. A veces me dan ganas de salir corriendo, cerrar los ojos y no tener dirección, pero justo un segundo antes de hacerlo me arrepiento y vuelvo otra vez a la rutina, esa maldita rutina que de a poco nos va consumiendo a todos.
Me siento en un rincón, con los ojos llenos de lágrimas y ese maldito nudo en la garganta. Pienso y pienso, pienso en ti, pienso en mí (la verdad es que pienso más en ti que en mí), te recuerdo y luego te miro de reojo; ya no eres tú. Me levanto y camino para despejarme, comienzo a sentir que las personas no me ven, que no se dan cuenta de mi dolor ni siquiera cuando me miran a los ojos, esos jodidos ojos que aun tienen lagrimas retenidas.
Se me escapa un suspiro, pero no uno de amor, este tiene escrito la palabra odio por todas partes y tu nombre lleno de borrones ¿Por qué es tan difícil borrarte?
Finalmente y como era de suponerse, termino sola de nuevo, sola conmigo y mi maldita mente enferma, deseosa de no seguir soportando pero sin el valor suficiente para terminar con todo.
(Lo escribí el 2011 o 2012.. ya no recuerdo :c )
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