Dicen que las palabras fluyen mucho más rápido cuando hay tristeza en el corazón... pero después de tu llegada, me inundé en felicidad y ya no pude escribir nunca más.
Anteriormente trataba de llenar los vacíos de mi alma sacando afuera todo lo que me estorbaba a través de las letras. Sin embargo, ahora que ya no es necesario, no quiero sacar nada afuera, todo lo contrario, ahora incluso deseo que lo que tengo dentro se quede en mí, para luego, mediante un susurro traspasártelo a ti y que lo guardes todo como el más valioso de los secretos.
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